13.8.06



"...entonces se percató con sorpresa de que no era desdichado. La presencia física de Sabina era mucho menos importante de lo que había supuesto. Lo importante era la huella dorada, la huella mágica que había dejado en su vida y que nadie podría quitarle. Aquella inesperada felicidad, aquel placer que le producían la libertad y la nueva vida, ése era el regalo que le había dejado.

Y así, en un período de tiempo increiblemente breve, se transformó por completo el escenario de su vida..."
Milan Kundera

2 comentarios:

analia testone dijo...

sublime el texto y sublime que vos puedas sentirlo y hacerlo propio. Brindo por la huella que hoy te hace fuerte y luminosa!! cariños!ana

Geb dijo...

Qué insoportable la levedad del ser!
Saludos, lindísimos dibujos!